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sábado, 1 de junio de 2013

En Plena Incineración

Si la caricia de tu voz
pasara a visitarme en alguna ocasión...
quizás me pillara abrazado a tu respiración,
en alguna de las noches
en las que contemplo tu desaparición.

Tal vez si apareciera de pronto,
mientras ando trepando por las cosas que me haces,
esas que voy envolviendo en pequeños tarros
que guardo en la despensa de mi corazón;
por si acaso...
Si la caricia de tu voz me visitase
en plena incineración...

A lo mejor consintiera
que me siguieras robando más leña
tan solo por oirla crujir en tus manos.
Y si te reconociera rondando mis planes,
acomodada en la huella
que me lleva por tus arrabales.

Si te divisara paseando
por mis brasas pertinaces,
o en tu pensamiento barajaras la idea
de ofrecerme las credenciales
de las cosas que aún no me haces...

Si te adivinara dudando,
sobre si ofrecerme o no
el mapa que me alejara
de tu periferia...
...para cogerme de la mano y llevarme,
donde tan solo tú sabes...
Y si te vieras, al mirarme.

Si acaso te descubriera
envolviendo alguna luna
que fuera nuestra por una noche,
o al menos una estrella...
aunque hubiera sido fugaz,
o tan solo una chispa de luz...
de esas que me sobran
cuando me veo, al mirarte.

Si te pillara atesorando todo esto
en pequeños tarros,
para guardarlos en un oscuro cajón
dentro de los dominios de tu habitación,
lejos de los designios de la razón.

Quizás me atreviera a preguntarte
sin el menor atisbo de rubor.

¿Por qué no lo intentamos?
¿Por qué no somos el cambio que queremos ver?
¿Por qué no hacemos una vida...
...con la vida que nos queda?

                                                                                josé ángel


O tal vez no me atreviera...
por el miedo a la respuesta de un jamás.




lunes, 29 de abril de 2013

La Ceniza que Habita mi Aliento (un viejo poema)


En ocasiones
nos movemos, nos detenemos...
...somos.

Nos despertamos cobardes
como verdades incontestables,
ausentes, desvanecidos,
en los intersticios
con que nos observa la vida.

Hasta llegar a alcanzar 
la lejanía que atesoran las cosas;
en un inabarcable haz de luz desertora,
que es capaz de hacer temblar
las membranas con las que envolvemos
nuestra más humilde voluntad.

En otras ocasiones
nos guarecemos, nos perdemos
...desistimos.

Permanecemos demolidos
por el peso que conllevan los juicios
de lo que nunca hemos sentido.
Hasta llegar a atestiguar
con la fábrica que es la piel...

...la infinitud del deseo redentor
que es capaz 
de hacer tambalear la solidez 
de la tesitura de la razón.

Con la que, a veces, estrechamos
los pasillos que nos conducen
a la frescura de la pasión.

Laberintos de cómplices veredictos
que se ciernen y nos conmueven
tanto como la caricia de tu voz.
O la ceniza que habita mi aliento
desde que tus labios hirviendo
mordieron mi corazón.

Otto..)




Las ciudades se pliegan, se despliegan, suceden
y se abren nocturnas, como fotografías,
a través de los hechos, las desapariciones,
existiendo dos veces, temblorosas, verbales,
a la luz del pasado y a los pies de la vida.

.../...

Ciudad de los olvidos, la fábrica del Sur,
conmigo vas, mi corazón te lleva.

(Luis García Montero)



 

sábado, 16 de marzo de 2013

No es Nada Tuyo


No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.
Es solo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.
(Jaime Sabines)

No es...
No es que falte
el suave candor de tu mirada,
ni es la doliente ausencia
del firmamento de tu espalda.

No es ni tan siquiera esa breve añoranza
de las tibiezas...
con que me arropaban tus palabras.
No es nada tuyo lo que echo de menos
en este preciso momento.

Ni es el vacío del precipicio
con el que has llenado mis manos,
ni ese temblor repentino
de no encontrarte en mis brazos.

No es que me falte tu piel
ni el haberla encontrado,
ni tan siquiera pensarla un instante
evaporándose aquí a mi lado.

No es melancolía, ni nostalgia...
tampoco de eso se trata.
Ni es la armonía de tu conversación
ajena al deseo...
que se me clava en la garganta.

No es ese beso
que envuelve en papel de estraza
toda mi esperanza,
ni la ensenada de tu boca,
ni esa terrible distancia.

No es la sombra
que huye de tu resplandor
para hundirse en mi pecho.
Ni ese angustioso lamento
en el que se ahoga mi desconcierto.

No es la sed
que persigue a un corazón sediento,
ni la lluvia,
ni lo es el viento.
No eres tú,
ni tu idolatrado sedimento.

Es tan solo
esa imagen que me hice de ti,
ese misterioso espejismo
inundando por completo
los confines de mi devenir
en este inmenso desierto.

                                                   J.ángel..)


Perderme en un viaje sin retorno alrededor de tu sonrisa 
para descubrir que el mundo todavía puede ser un cuento
al que aún no me has invitado.

sábado, 9 de febrero de 2013

La Douleur


Como bellos cuerpos que murieron jóvenes,
encerrados con lágrimas en ricos mausoleos,
con rosas en el pelo y a los pies jazmines,
se ven los deseos que pasaron sin cumplirse,
sin que alguno de ellos haya alcanzado
la plenitud de una delicia sensual,
o un amanecer iluminado por la Luna.

(C. Petrou Cavafis)


Si soy capaz de echarte de menos 
de esta manera cuando no estás.
 Y envejezco tanto, cuando tú te vas.

No es necesario 
que me expliquen con detalle,
en qué consiste la felicidad.

                                                        Otto...)

viernes, 1 de febrero de 2013

Para acariciarte dormida (de nuevo)



Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.

(Oliverio girondo)


Quisiera poder encerrar el aroma de tu ser
dentro de una ilusión impermeable
en una hermética espiral.
Empaparme del impertinente azahar
que ha horadado con cautelosa alevosía
todo mi sereno proceder, 
cautivando los escombros de mis ruinas.

Para poder quedar contigo en un sueño,
para volver a ser testigo y dueño
de tener que inventarte de nuevo.
Por volver a dibujarte
preso de tu expiación
consumido en la bendición,
de provocar la falta de tu aliento.

Esa respiración
que ansío recortar de nuevo,
para volverla a pegar en mi amanecer
y sentir como muero un poco más...
intentando desvanecerme al desperezarte 
en las simas de mis suaves besos
de ternura dilatada en tu cuerpo.
Con mis blandas manos 
de sutura cauterizada en tus llagas,
que no quisieran tu dulzura amedrentar, 
ni tan siquiera, saber de tu despertar.

Para así poder acariciar...
tu alma dormida, 
consumida en un eco disfrazado de rocío.
Iluminando mis heridas
y presintiéndote protagonista
del papel con el que has de envolver 
toda mi humilde existencia, 
en el resumen de mi vida
sin la menor indulgencia.

                                                            Otto..)



No soy quien escucha
ese trote llovido que atraviesa mis venas.

No soy quien se pasa la lengua entre los labios,
al sentir que la boca se me llena de arena.

No soy quien espera,
enredado en mis nervios,
que las horas me acerquen el alivio del sueño,
ni el que está con mis manos, de yeso enloquecido,
mirando, entre mis huesos, las áridas paredes.

No soy yo quien escribe estas palabras huérfanas.
                                                     
                                                         (oliverio girondo)