Si la caricia de tu voz pasara a visitarme en alguna ocasión...
quizás me pillara abrazado a tu respiración,
en alguna de las noches
en las que contemplo tu desaparición.
Tal vez si apareciera de pronto,
mientras ando trepando por las cosas que me haces,
esas que voy envolviendo en pequeños tarros
que guardo en la despensa de mi corazón;
por si acaso...
Si la caricia de tu voz me visitase
en plena incineración...
A lo mejor consintiera
que me siguieras robando más leña
tan solo por oirla crujir en tus manos.
Y si te reconociera rondando mis planes,
acomodada en la huella
que me lleva por tus arrabales.
Si te divisara paseando
por mis brasas pertinaces,
o en tu pensamiento barajaras la idea
de ofrecerme las credenciales
de las cosas que aún no me haces...
Si te adivinara dudando,
sobre si ofrecerme o no
el mapa que me alejara
de tu periferia...
...para cogerme de la mano y llevarme,
donde tan solo tú sabes...
Y si te vieras, al mirarme.
Si acaso te descubriera
envolviendo alguna luna
que fuera nuestra por una noche,
o al menos una estrella...
aunque hubiera sido fugaz,
o tan solo una chispa de luz...
de esas que me sobran
cuando me veo, al mirarte.
Si te pillara atesorando todo esto
en pequeños tarros,
para guardarlos en un oscuro cajón
dentro de los dominios de tu habitación,
lejos de los designios de la razón.
Quizás me atreviera a preguntarte
sin el menor atisbo de rubor.
¿Por qué no lo intentamos?
¿Por qué no somos el cambio que queremos ver?
¿Por qué no hacemos una vida...
...con la vida que nos queda?
josé ángel
O tal vez no me atreviera...
por el miedo a la respuesta de un jamás.


