sábado, 11 de mayo de 2013

Reality Bites



Aquella tarde de Mayo,
intentó envenenarla con bocados de realidad destemplados
entumecidos por la leve caricia trashumante de la nostalgia.
Ella nunca fue capaz de asimilarlos, porque siempre intentó
alejarse de sí misma enhebrando escuetos bocetos
de intimidad.

Delineando los esbozos de aquellos sueños perdidos
a modo de apósitos impermeables, con la finalidad de que
actuaran con la conveniente potencia consoladora.
Con el sano despropósito de indagar 
la capacidad paliativa que le podía aportar  
el ejercicio antihistamínico de su propia creación personal.

Para librarse de aquella epidemia de fatalidad 
que provocaba la lejanía de esa esperanza  
consecutivamente aplazada, 
hasta los confines del dominio  
de su consolidada paciencia.  
Para desprenderse de ese lastre de antiguas heridas
en los esquejes del acento de sus palabras.
En las que vertió, sin la menor susceptibilidad,
tanta sangre, tanta vida y tanto amor propio...

Para acabar resolviendo su diálogo interior,  
al negarse hasta el aire que le correspondía
en su afán de hacer acopio de melancolía,
para yacer exangüe al borde del camino;
bajo la sombra de un punto y seguido,
que no fue capaz de ser fiel a su destino.

                                                                                   Otto


miércoles, 1 de mayo de 2013

Murmullo de tus Manos


"Nueve veces
comencé este poema,
y otras tantas
me peleé con las letras
que acabaron
desfilando por el desagüe"
Nueve veces
he comenzado a escribir estos versos
y cada vez tuve que romper todas las hojas,
por no querer traicionar
el murmullo de las manos
con las que un día me acariciaste.

Apreté el número cuatro
en el ascensor que debía llevarme a tu lado,
para amanecer frente al triste retrato en gris
que reposa inerte a las afueras del cadalso.

Me atreví a pronunciar tu nombre
como quien recita una oración,
lejos del país del nunca jamás.
Con la ferviente ilusión
de que aparecieras...
al borde de las palabras.

Desde entonces
tus sílabas me persiguen
como verdades inapelables
que me acechan entre las sombras
y se esconden en los portales.
Rebotan contra las paredes,
crujen en todas las baldosas,
se escurren por los ventanales
y en la oscuridad me vigilan.

Terminan por posarse cobardes
en las estanterías del alma,
por donde se arrastran mis entrañas
envueltas en miserias insobornables.

Para acabar
desfilando por el desagüe
por donde me empapas con tus vocales
ajenas al deseo que me habita
y a las convenientes vigilias
en las que la memoria amable
de tu indescriptible sonrisa
fue arrancando insaciable
lo que aún me quedaba de vida.
                                               Otto

...
Me martiriza una angustia mortal,
una insensata ilusión
que no consigo domesticar.
Me he convertido en rehén
de una dicha fatal
que me desnuda y me tortura
con su disciplina eficaz.

lunes, 29 de abril de 2013

La Ceniza que Habita mi Aliento (un viejo poema)


En ocasiones
nos movemos, nos detenemos...
...somos.

Nos despertamos cobardes
como verdades incontestables,
ausentes, desvanecidos,
en los intersticios
con que nos observa la vida.

Hasta llegar a alcanzar 
la lejanía que atesoran las cosas;
en un inabarcable haz de luz desertora,
que es capaz de hacer temblar
las membranas con las que envolvemos
nuestra más humilde voluntad.

En otras ocasiones
nos guarecemos, nos perdemos
...desistimos.

Permanecemos demolidos
por el peso que conllevan los juicios
de lo que nunca hemos sentido.
Hasta llegar a atestiguar
con la fábrica que es la piel...

...la infinitud del deseo redentor
que es capaz 
de hacer tambalear la solidez 
de la tesitura de la razón.

Con la que, a veces, estrechamos
los pasillos que nos conducen
a la frescura de la pasión.

Laberintos de cómplices veredictos
que se ciernen y nos conmueven
tanto como la caricia de tu voz.
O la ceniza que habita mi aliento
desde que tus labios hirviendo
mordieron mi corazón.

Otto..)




Las ciudades se pliegan, se despliegan, suceden
y se abren nocturnas, como fotografías,
a través de los hechos, las desapariciones,
existiendo dos veces, temblorosas, verbales,
a la luz del pasado y a los pies de la vida.

.../...

Ciudad de los olvidos, la fábrica del Sur,
conmigo vas, mi corazón te lleva.

(Luis García Montero)



 

lunes, 22 de abril de 2013

Exhausto


Tus palabras... 
cubrieron rastrojos con amapolas,
llenaron los campos de aromas de espliego.

Rociaron dulzura por los barbechos,

haciendo autopistas en caminos estrechos.


Tus palabras,
tu palabra,
tú.

Tus silencios,
tu (silencio),
y yo.

Tu (silencio) y yo
nos abrasamos en tu ausencia.
Le acaricio, le beso, le mordisqueo...
El me mira con ternura,
se me acerca...
y me confiesa tu dulzura.

Me dice que intuye
que un día no muy lejano
tendrá que soltarme de la mano,
porque en tus labios amordazados
renacerá la angustia dormida
que le aparte de mi vida.

Yo le contemplo cobarde,
ecuánime como una epidemia
exhausto e imperturbable.
Y le ruego que se libre
de esta amenaza indivisible.
Pues si de tus labios latentes
renaciera la palabra,
que cual mendigo amortajado
reposara aquí a mi lado. 
Ruego que mantenga su fe,
pues, en la dicha de tus vocablos
floreció el sentido más común 
afín a este antiguo diálogo.

Así podremos acabar con los versos
para brindarnos ese algo...
...que lo signifique todo,
que nos descuide el alma
y nos amanse los sueños,
envueltos con atardeceres cenicientos
que hagan que nos volvamos a sentir pequeños
en el leve el roce de nuestros recuerdos.  

Seamos pues mirada silente,
instante de eternidad.
Enhiesto gesto elocuente
ardiendo cual llama valiente,
ensayo humilde de intimidad.
Y entonces,
en la resiliencia de este acento
seremos capaces de acariciar el cielo.

Y tú,  
idolatrado (silencio)
abrazarás al viento
con las torpes manos que tropiezan
en las lindes de un sentimiento.
Esas jodidas líneas que amenzan
con vacíos eternos,
son haces de cuchillas que trazan
el destino certero hacia el infierno.

En mares urdidos con las nostalgias
que andan sangrando este débil gobierno.
Para ahuyentar perpetuas escarchas
que siempre caminaron descalzas
al margen de una tenue esperanza.
Aquellas huellas que,  
en el tamiz de la distancia,
me fueron arrebatando los restos
de tu ubicuo sedimento...
... arrancándome de cuajo 
las raices de mi aliento.

                                              José ángel

 
Cuando la distancia nos separa..
alargo mi sombra hasta conseguir acariciarte
con la ausencia de tu luz.


lunes, 15 de abril de 2013

Te Soñé tan Despacio



 

 Soñé que eras un personaje literario
que venía a calmar toda mi sed,
atónito ante el alarmante itinerario
de tus pestañas invitándome a tu desnudez.

 Te soñé tan despacio...
que pude contemplar en calma
tu completa ingravidez.


 
 Hoy te sigo pensando
con algo menos de esperanza,
pero con mucha más atención.

 No sea que cualquier día
se ponga tu corazón de mudanza,
y el destino nos dé la razón.

 
 
                                  ....................................josé ángel


 
"No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento"

 Mario Benedetti.-

sábado, 13 de abril de 2013

Llueve


Llueve...
y soy yo 
quien se derrama 
por tus acequias.

Llueve...
y mi frente húmeda
sobre la ventana 
son la misma cosa.

Agua...
que es solo agua 
que se vierte 
entre tu boca
y mis ganas de beberte.
 
Agua...
que inunda 
de sed al penitente
secándole los labios
y mojándole los párpados..

..en la singularidad 
de un cauce 
que coincide exactamente
con la ceremonia de pensarte
lloviéndome la tarde.

                            jose angel



Estar contigo o no estar contigo 
es la medida de mi tiempo.
(Don Jorge Luis Borges)

lunes, 8 de abril de 2013

Menos Mal



Menos mal que solo eres sueño,
que solo eres deseo...
que se funde con mi aliento
y me mantiene despierto.


Ya que si no...
...no podría dormir
de la manera que no duermo.


Afortunadamente
sé que eres tan solo una ilusión
que se disuelve con el paso del tiempo,
tan solo un lacónico sedimento.


Porque de otro modo...
...me estaría muriendo
en la corteza fría
de tu silencio.


Y es que es un gran acierto,
que seas nada más que un sueño,
y nada menos...


Dado que si en realidad existieses,
en alguno de mis recuerdos...
...lamentaría,
con exacerbada acrimonia
y un angosto desconsuelo,
que no me imaginases de nuevo
blandiendo mis manos tibias
por entre las lanas de tu pelo.


                                   josé ángel

 
'Si te caes, te levanto.
Y si no, me acuesto contigo.'

( Julio Cortázar )