Basta con abrir las cortinas
de un auténtico sentimiento,
por donde se silencia
la voz leve y adormecida
de un sol, que con rigor vigila.
Para convencerse
sin temor al arrepentimiento,
de la absoluta indecencia
con la que un aire recio e indigente
va hurgando astuto las heridas.
Así que no hay nada mejor
que respirar el presente
con absoluta pasión.
Para reparar, con suave unción,
el rastro coincidente
en la memoria angosta
del recuerdo irreverente
que deambula cual polizón;
para ceñirse intermitente
a la inercia de la mejor ocasión.
Arraigándose a las ausencias
para hostigar con grietas y miserias
los recovecos del corazón.
No hay como abrir
las ventanas de par en par
para acallar el miedo de las rendijas.
Respirar las luces de la verdad
y zambullirse en el milagro de la alegría.
Armarnos de vientos de tempestad
y despojarnos de este legado de ruinas,
para dirigir con sentido y humildad
un arsenal desbordante de sonrisas.
Con las que ir engañando a la muerte,
con las que ir olvidando la prisa...
...para convertirnos dulcemente
en la misma energía
de un sol, que con todo su rigor;
sea el verbo valiente que gobierne,
de una vez por todas,
el instante que nos visita.
josé ángel..)
"..el corazón me suplicó que te buscara
y que te diera mi querer.."
¿ Y qué me importa sufrir ?
...si soy poeta.
¿ Y qué me importa sufrir ?
...si soy poeta.

