Mostrando entradas con la etiqueta de bondades que duelen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta de bondades que duelen. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de junio de 2013

Recapitulación


En el fondo de su rostro
yace un atisbo de mueca
que no llega, ni de lejos
a categoría de sonrisa.

En el tablón de anuncios
de su corazón,
hoy cerrado por derribo,
se puede leer en una nota
que invita al destierro convenido
y la inminente demolición
que va a llevar a cabo el olvido.

En lo más hondo de su ser
bajo un manto de cenizas
reposan en calma los escombros
de una antigua pasión 
condenada al exilio.

De su alma
cuelga una especie de etiqueta
que indica pausadamente,
y de manera muy escueta,
a qué sabe la ginebra
en la sala de espera
donde se pasa consulta
a esta antigua epidemia;
la capitulación del amor,
que no se vió correspondido.

Bajo una fría losa de piedra,
como línea divisoria
entre la realidad y el deseo,
reza un antiguo epitafio
escrito en la superficie del agua:

"muere de un exceso de silencio...
...ahogado en la ausencia de sus besos"

                                             J. ángel 

   
Yo no hablo de venganzas ni perdones,
el olvido es la única venganza y el único perdón.
 (J.L. Borges) 

domingo, 26 de mayo de 2013

Certificado de Idoneidad


Hay que abolir sin temor a los remordimientos
este sencillo refugio de soñarte,
amueblarlo con los restos del naufragio
y resguardarlo del oleaje.

Debiera ser capaz de desenfocarte
y esforzarme con denodado coraje
para desahuciarte de mis pensamientos.

Olvidar este apetito voraz
con el que he intentado domesticarte.
Otorgarme el privilegio
de un certificado de idoneidad
que reivindique mi derecho a equivocarme.

Y me ratifique un periodo de abstinencia
con el que poder atestiguar con total impunidad
el exilio al que me ha condenado tu cuerpo.
Para fijar mi nueva residencia
en este adusto cementerio de versos.
Donde poder deambular con cierta inmunidad
y sin miedo a despertar de espaldas a la realidad
en los jardines donde se arraigó tu silencio.

Recuperarme de la parada cardíaca
de la desaparición de tus besos.
Abrazarme a la respiración artificial
y regar a diario las flores de plástico 
que relumbran sobre mi ventanal.

Abandonar aquel refugio de soñarte,
amueblarlo con los restos del naufragio
y resguardarlo del pasado
con una recia capa de amianto.

Concederme una nueva oportunidad
que reivindique mi derecho
de volver a perderme en el abismo.
Donde solo queda la humildad
de convertirme en la mejor compañía
que me puedo ofrecer a mí mismo.

                                                                                                     Otto..)



Es que los sueños son pura ilusión

lunes, 29 de abril de 2013

La Ceniza que Habita mi Aliento (un viejo poema)


En ocasiones
nos movemos, nos detenemos...
...somos.

Nos despertamos cobardes
como verdades incontestables,
ausentes, desvanecidos,
en los intersticios
con que nos observa la vida.

Hasta llegar a alcanzar 
la lejanía que atesoran las cosas;
en un inabarcable haz de luz desertora,
que es capaz de hacer temblar
las membranas con las que envolvemos
nuestra más humilde voluntad.

En otras ocasiones
nos guarecemos, nos perdemos
...desistimos.

Permanecemos demolidos
por el peso que conllevan los juicios
de lo que nunca hemos sentido.
Hasta llegar a atestiguar
con la fábrica que es la piel...

...la infinitud del deseo redentor
que es capaz 
de hacer tambalear la solidez 
de la tesitura de la razón.

Con la que, a veces, estrechamos
los pasillos que nos conducen
a la frescura de la pasión.

Laberintos de cómplices veredictos
que se ciernen y nos conmueven
tanto como la caricia de tu voz.
O la ceniza que habita mi aliento
desde que tus labios hirviendo
mordieron mi corazón.

Otto..)




Las ciudades se pliegan, se despliegan, suceden
y se abren nocturnas, como fotografías,
a través de los hechos, las desapariciones,
existiendo dos veces, temblorosas, verbales,
a la luz del pasado y a los pies de la vida.

.../...

Ciudad de los olvidos, la fábrica del Sur,
conmigo vas, mi corazón te lleva.

(Luis García Montero)



 

lunes, 22 de abril de 2013

Exhausto


Tus palabras... 
cubrieron rastrojos con amapolas,
llenaron los campos de aromas de espliego.

Rociaron dulzura por los barbechos,

haciendo autopistas en caminos estrechos.


Tus palabras,
tu palabra,
tú.

Tus silencios,
tu (silencio),
y yo.

Tu (silencio) y yo
nos abrasamos en tu ausencia.
Le acaricio, le beso, le mordisqueo...
El me mira con ternura,
se me acerca...
y me confiesa tu dulzura.

Me dice que intuye
que un día no muy lejano
tendrá que soltarme de la mano,
porque en tus labios amordazados
renacerá la angustia dormida
que le aparte de mi vida.

Yo le contemplo cobarde,
ecuánime como una epidemia
exhausto e imperturbable.
Y le ruego que se libre
de esta amenaza indivisible.
Pues si de tus labios latentes
renaciera la palabra,
que cual mendigo amortajado
reposara aquí a mi lado. 
Ruego que mantenga su fe,
pues, en la dicha de tus vocablos
floreció el sentido más común 
afín a este antiguo diálogo.

Así podremos acabar con los versos
para brindarnos ese algo...
...que lo signifique todo,
que nos descuide el alma
y nos amanse los sueños,
envueltos con atardeceres cenicientos
que hagan que nos volvamos a sentir pequeños
en el leve el roce de nuestros recuerdos.  

Seamos pues mirada silente,
instante de eternidad.
Enhiesto gesto elocuente
ardiendo cual llama valiente,
ensayo humilde de intimidad.
Y entonces,
en la resiliencia de este acento
seremos capaces de acariciar el cielo.

Y tú,  
idolatrado (silencio)
abrazarás al viento
con las torpes manos que tropiezan
en las lindes de un sentimiento.
Esas jodidas líneas que amenzan
con vacíos eternos,
son haces de cuchillas que trazan
el destino certero hacia el infierno.

En mares urdidos con las nostalgias
que andan sangrando este débil gobierno.
Para ahuyentar perpetuas escarchas
que siempre caminaron descalzas
al margen de una tenue esperanza.
Aquellas huellas que,  
en el tamiz de la distancia,
me fueron arrebatando los restos
de tu ubicuo sedimento...
... arrancándome de cuajo 
las raices de mi aliento.

                                              José ángel

 
Cuando la distancia nos separa..
alargo mi sombra hasta conseguir acariciarte
con la ausencia de tu luz.


lunes, 8 de abril de 2013

Menos Mal



Menos mal que solo eres sueño,
que solo eres deseo...
que se funde con mi aliento
y me mantiene despierto.


Ya que si no...
...no podría dormir
de la manera que no duermo.


Afortunadamente
sé que eres tan solo una ilusión
que se disuelve con el paso del tiempo,
tan solo un lacónico sedimento.


Porque de otro modo...
...me estaría muriendo
en la corteza fría
de tu silencio.


Y es que es un gran acierto,
que seas nada más que un sueño,
y nada menos...


Dado que si en realidad existieses,
en alguno de mis recuerdos...
...lamentaría,
con exacerbada acrimonia
y un angosto desconsuelo,
que no me imaginases de nuevo
blandiendo mis manos tibias
por entre las lanas de tu pelo.


                                   josé ángel

 
'Si te caes, te levanto.
Y si no, me acuesto contigo.'

( Julio Cortázar )

domingo, 31 de marzo de 2013

Cenizas y Barro

 
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.
Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.
 
(Miguel Hernández)


Siento que soy un saco de huesos
que se mezclan con mis miserias,
en la misma proporción
con la que sueño tu cariño
restañando mis dolencias
o descubro el cementerio de besos
que marchita mi inocencia.

En este caminar errante
en busca de la alegría,
las huellas de mi semblante
se arrastran y agonizan
antes de llegar a la otra orilla.

Y aunque me intente salvar
amándote hasta perder la vida,
estos pies de barro no soportarán
ese abismo que se cierne
en el umbral de tu mirada
que me invita a pasar de largo
cuando me ahogo en tu respiración calmada
despertándome de este antiguo letargo.

Y aunque te intente salvar
amándote hasta perderme
en el timbre con el que tu voz me reclama.
Estos pies de barro se desmoronarán
en el vaticinio que concierne
al gesto amable de tus palabras
que ya no me pueden curar;
porque están hechas del mismo barro
que me cubre los tobillos,
en el lecho de los caminos
que me apartan de tus labios.

En un rastro de cenizas
que se confunden con la herida
del amargo peso de la desdicha
con el que fui cavando mi destino
al borde de tu respiración tan blanda
ahogándome sin remedio
en medio de la madrugada.

                                                josé ángel

 
...y me cuesta escribir la palabra amor
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran.

(Juan Gelman)

 

sábado, 9 de febrero de 2013

La Douleur


Como bellos cuerpos que murieron jóvenes,
encerrados con lágrimas en ricos mausoleos,
con rosas en el pelo y a los pies jazmines,
se ven los deseos que pasaron sin cumplirse,
sin que alguno de ellos haya alcanzado
la plenitud de una delicia sensual,
o un amanecer iluminado por la Luna.

(C. Petrou Cavafis)


Si soy capaz de echarte de menos 
de esta manera cuando no estás.
 Y envejezco tanto, cuando tú te vas.

No es necesario 
que me expliquen con detalle,
en qué consiste la felicidad.

                                                        Otto...)

martes, 5 de febrero de 2013

Mujer de Viento y Coraje



Mujer de viento y coraje,
mujer tan eficaz,
cada día renaces
en el fuego fatuo de tu linaje.
Eres la dirección prohibida,
el sueño reincidente e inalcanzable
que siempre quise transitar.

Fuiste enmudeciendo
los páramos de mi andamiaje
sin la menor indulgencia.
Armada de una ternura vigorosa,
te fuiste desvaneciendo
con la inquebrantable aquiescencia
de quien conoce la fuerza escrupulosa
con la que me gobierna tu ausencia.

Mujer de viento sin equipaje,
mujer tan capaz,
fuiste enturbiando
lo más profundo de mi ser
con esa esencia tan misteriosa
que segregan tus glándulas milenarias
en cada caricia vertida,
en cada pose tan majestuosa.

Como un juramento,
aduces el presentimiento
del gesto amable que reposa
sobre mi incontenible deseo de plenitud,
hoy totalmente convertido en gratitud.

Mujer de viento
siempre habitaste 
en esa orilla 
que está fuera de mi alcance.
Mujer perspicaz,
que un día me deslumbraste 
con ese haz de luz cegadora
que brotaba tras tu antifaz.

Con exacerbada laxitud
has ido anegando mi alma
apasionada y orgullosa,
en el rigor de tu tormento
fuiste haciendo temblar mis cimientos.
En el abandono que reflejó tu expresión,
al aflojar la llave maestra
con la que blindaste tu corazón,
a los pies de aquel instante de eternidad.

En el que, 
con un acto ahíto de contrición,
convinimos inventar una nueva vida.
Sin futuro, sin pasados 
ni posible demolición,
al abrigo de las cenizas 
de mis besos robados
y los suaves destellos de tu intuición.

Para volver a nacer,
en el fuego fatuo de tu linaje,
para dejar de flotar a la deriva
como leños secos 
que escapan ilesos del oleaje.

Mujer hecha de versos,
no tuve inconveniente en enfermar
de esta antigua espera tan conocida
que nace del coraje
que tuviste al aceptarme
tal y como soy,
y sin disfraces.

Esta expiación en carne viva,
que me vacía de tanta rutina.
Leve espera tan convencida
de llevarme a ninguna parte,
haciendo de la existencia
un tránsito más soportable.
Mujer de viento y coraje,
desde hace un tiempo ya sabes
que no me canso de esperarte.

                                              Otto

domingo, 4 de noviembre de 2012

Armarnos de Tempestad



Basta con abrir las cortinas 
de un auténtico sentimiento,
por donde se silencia
la voz leve y adormecida
de un sol, que con rigor vigila.

Para convencerse
sin temor al arrepentimiento,
de la absoluta indecencia
con la que un aire recio e indigente
va hurgando astuto las heridas.

Así que no hay nada mejor
que respirar el presente 
con absoluta pasión.
Para reparar, con suave unción,
el rastro coincidente
en la memoria angosta
del recuerdo irreverente
que deambula cual polizón;
para ceñirse intermitente
a la inercia de la mejor ocasión.
Arraigándose a las ausencias
para hostigar con grietas y miserias
los recovecos del corazón.

No hay como abrir
las ventanas de par en par
para acallar el miedo de las rendijas.
Respirar las luces de la verdad
y zambullirse en el milagro de la alegría.

Armarnos de vientos de tempestad
y despojarnos de este legado de ruinas,
para dirigir con sentido y humildad
un arsenal desbordante de sonrisas.
Con las que ir engañando a la muerte,
con las que ir olvidando la prisa...

...para convertirnos dulcemente
en la misma energía
de un sol, que con todo su rigor;
sea el verbo valiente que gobierne,
de una vez por todas, 
el instante que nos visita.

                                                                        josé ángel..)


"..el corazón me suplicó que te buscara 
y que te diera mi querer.." 

¿ Y qué me importa sufrir ?

...si soy poeta. 
 

domingo, 28 de octubre de 2012

Aquel Beso Lánguido


Tropecé con las memorias
de un nudo hecho con lágrimas
resbalando por mi garganta.

Para volver a desaparecer
tras un pasado de escombros
borrando las huellas perdidas,
que labraron en esta fría lápida,
el dolor de las heridas
con los golpes de un vacío irreconciliable;
donde naufragó toda mi vida
sin la menor esperanza.

Envuelta en un breve sudario
tejido con estas mismas palabras,
con ese lánguido vocabulario
de quien por fin descubrió la nada.

En la penumbra del santuario
donde reposa este devenir inabarcable
de la dictadura que marca el eterno retorno
a tropezar de nuevo con las memorias.

Las que devoran los restos de mi alma
con un nudo hecho de lágrimas
resbalando por mi garganta
ahogándome las entrañas.
 
@st@gh..)



Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.


(Jaime Sabines)
 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Voy a Trazar una Línea

  
 
¿Cómo voy a ser tu ángel de la guarda
sin que se me rompan las costuras?
Para contemplarte ecuánime y sin partitura,
desde los cielos donde me empapas
con los bordes de tu cintura.

¿Cómo voy a poder explicarte
sin temor a equivocarme?
Que me atormenta en el alma
devorar en mis sueños tu calma,
para volver a perderte cada mañana.

¿Cómo podré protegerte
y ser tu dulce compañía?
Si eres la piel que mis manos echan en falta;
en esta antigua letanía, donde mi deseo cabalga
por entre tus vértebras lumbares.

¿Cómo podré cobijarte
y darte auxilio en tu vida?
Si alabo los suspiros que provocas
en cada baldosa que pisas,
aquí donde te busca mi boca...
...allá donde tu mirada reposa.

Creo que voy a trazar una línea
entre tu altura y mi compostura.
Y me voy a dedicar a esperar
con diligencia lanar,
que un día necesites mi ayuda.

Para, con abnegada obediencia,
ejercer con valor y coraje,
fiel al exceso de mis funciones
como centinela de tu esencia
y leal vigía de tu linaje.

astagh..)

 

Va a hacer falta un buen Otoño,
después de un verano tan largo.